Degrada rápidamente proteínas, aceites y grasas, derivados celulósicos y almidón.
Evita las colmataciones y atascos, regenera la flora bacteriana de las fosas sépticas.
Suprime y evita los malos olores, mantiene la fosa y las canalizaciones en perfecto estado de limpieza, alargando el período entre vaciados con el beneficio económico que representa.